Ante una caída al vacío, dos cosas son fundamentales para que el gato consiga enderezar su cuerpo y caer de pie: el oído y la flexibilidad. En el oído interno del gato se encuentra el sistema vestibular, encargado de controlar el equilibrio. Dentro de ese sistema se encuentra un líquido que se mueve en el oído, indicándole al gato que ha perdido el centro de gravedad.
De esta forma, cuando el gato cae, lo primero que hace es enderezar la cabeza y el cuello. Después, se aplica una de las leyes de la física, sobre la conservación del movimiento angular, la cual señala que un cuerpo que gira sobre su eje genera resistencia y cambia su velocidad.
A través de este principio se puede explicar, que el gato cuando cae sea capaz de realizar un giro de 180 grados y enderezar toda su columna, al tiempo que retrae sus patas delanteras y estira las traseras; todo esto gracias a la flexibilidad de su cuerpo.
Hecho esto, ya se encuentra mirando al suelo. Después, recogerá las patas y arqueará la columna, en una posición que le ha valido el apodo de “paracaidista”. Con este movimiento pretende amortiguar el golpe de la caída y en muchos casos, lo logra.
Sin embargo, la velocidad de la caída no se disminuye, por lo que si se trata de mucha altura, es probable que, aunque haya caído del pie, sufra terribles daños en las patas y la columna vertebral, e incluso que muera. Se trata de un reflejo útil pero no infalible.
