Quien tenga un gato en su hogar sabe que una mirada tierna, frotarse contra nuestra pierna o unos “dulces” arañazos son suficientes para ganarse toda nuestra admiración.
Muchas veces, los felinos hacen cosas graciosas que recordaremos por años y aunque ya no estén entre nosotros es inevitable, recordar esos momentos y sonreír.
Odian mojarse: aunque a algunos gatos puede gustarles el agua, lo cierto es que la mayoría de ellos la odian, harán todo lo que esté en sus garras para evitar que les moje
Se sobresaltan con mucha facilidad: ante un ruido desconocido, una persona nueva, un perro e incluso un volumen demasiado alto, no es de extrañar que nuestro gato se suba hasta el armario si le es posible.
Puede utilizarte como un mueble, como su transporte favorito y hasta como si fueras su rascador personal, ah y si no te dejas, prepárate para un dulce mordisquito.
Tienen momentos de locura: de pronto puede empezar a saltar, arañar tus pies, morderte un dedo y hasta perseguir un fantasma; ellos viven a su manera, de forma activa y peculiar.
Se quedan enganchados en cortinas, blusas o hilos: si tienes un gato, tendrás probablemente la ropa llena de hilos sueltos y pequeños agujeros, los gatos tienen una gran facilidad para quedarse enganchados en los lugares más obvios, y aunque hayan pasado por la misma situación anteriormente probablemente volverá a sacar las uñas para acabar de romper tu blusa favorita.
