Ninguno; los gatos no tienen dueños ni amos, tienen compañeros con los que comparten su vida, a los que catalogan sus personas “favoritas”. En este caso, los gatos pueden tener más de una persona favorita, de manera que no tienen por qué seguir o demostrar su afecto a una única persona.
Lo importante es el vínculo establecido con el gato, la forma en la que nos relacionamos con él y convivimos.
Si el gato se siente seguro, protegido y a gusto, será un gato feliz.
