Cuando un gato adulto pierde un diente, debemos estar atentos a una posible infección o lesión en su boca. Por esto, es fundamental revisar periódicamente los dientes, las encías, la lengua y las paredes de la boca. Al observar cualquier herida, cambio de color o apariencia, babeo excesivo, aroma desagradable o pus, debes llévalo inmediatamente al veterinario.
Nuestros gatitos suelen consumir piensos secos y algunas comidas húmedas o patés que están preparados a base de carne, cereales o vegetales cocinados, estos favorecen la acumulación de residuos alimentarios en sus dientes lo que conduce a la formación de sarro.
La acumulación excesiva de sarro en sus dientes y encías, ayuda a la aparición de lesiones y patologías dentales, entre las cuales se destacan la gingivitis y la enfermedad periodontal. Si no tratamos rápidamente estos desequilibrios, nuestro gato puede empezar a perder dientes y a desarrollar problemas digestivos.
