Si a nuestro alrededor descubrimos la presencia de gatos sin dueño, darles de comer suele ser la primera opción que surge cuando nos preguntamos cómo podemos ayudar a los gatos callejeros.
La mejor opción es la del pienso (siempre y cuando no se moje), es la única comida que se conserva intacta en la calle. El resto, como las latas de alimento húmedo se les debe dar en pequeñas cantidades que se consuman en el momento, ya que, por el contrario deja restos que se estropean, ensucian y atraen insectos y otros animales.
Además de ponerles comida, es muy importante que esta esté protegida para evitar que se moje y se dañe. De ahí la conveniencia de disponer de un lugar resguardado, donde también se podrá resguardar el gato. Para ello, podemos hacer casetas caseras con cajas de madera o plástico, pero siempre debemos asegurarnos de dejarlas en un sitio discreto donde no cause molestias a los vecinos.
